Diario de una resurrección

Huellas, recuerdos y sonidos

Diálogo y fuga

Published by Alejandro Nieto Alonso under on 25.9.09

El tiempo te llevará en su brisa

sin saber si cumpliste contigo o no

sin tener en cuenta tu llanto o tu risa

como si las palabras escupieran dolor

Amanecerás en un rincón extraño

en compañía de tu pasado y tu sombra

con la llave del futuro apretada en tus manos

dispuesto a besar algún sonido de su boca

Huirás a través del viento y la lluvia

por un paisaje secreto para muchos

querrás conocer, buscarte, dialogar

sin pedir precio, sin luchar por nada

más que por el contacto de tus dedos con su pelo

o el miedo compartido a un eterno sentimiento

pensando que las palabras ajenas

pueden salvarte y escapar del tiempo

No creo en los números

Published by Alejandro Nieto Alonso under on 16.9.09

Dormiré cada noche solo

porque ya no creo en los números

disiento de las calles concurridas

de los cientos de corazones rotos

y los miles de clavos ardiendo

Me niego a creer en la lógica

en la justicia y en la satisfacción

porque ya no creo en el dos

ni siquiera en el uno, tampoco el cero

Por eso dormiré cada noche solo

sin viajar en los sueños perdidos

rechazo las palabras sinceras

el dolor infinito, la soledad encendida

y la memoria desconchada y sin instantes

Me opongo al amor impuesto, arrojado,

y al cariño habitual y estable, sereno

me niego a creer en el futuro

por eso dormiré cada noche solo

creyendo en un despertar sin números

sin memoria, sin lógica y sin dolor

un lugar en el que nadie sepa nada de nadie

un tiempo sin pretextos

sin uno

ni dos

De poco sirve

Published by Alejandro Nieto Alonso under on 3.9.09



De poco sirve sentir

Ser un infinito pozo de nostalgia

o convertir cada noche en un incendio

romperme por dentro por la belleza de un instante

por unos ojos vibrantes, libres y ciertos

o sentirse más que un abismo

una mentira o un maldito engaño

De poco sirve cuando

formas parte de la gente

de las palabras sombras

las burdas mentiras

los juicios predichos

las verdades llanas

las penas solitarias

los invisibles

De poco sirve

reir, sufrir el desgarro interior y antiguo

de chocar de frente con un ángel

un gesto noble y sin fin

una mirada humilde y viajera

un rostro imprescindible,

superviviente a las generaciones

precioso en su propio fin

inexplorable y sabio en su comienzo

de poco sirve sentir

cuando eres invisible


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Sin pedir nada

Published by Alejandro Nieto Alonso under on 3.9.09

En el reverso de esta moneda que es mi vida

en un oscuro rincón de mi desván

en el punto cardinal más opuesto, en un enigma

en el reflejo de un escaparate huidizo

allí te encontré por vez primera

Contigo trajiste paz, punto y aparte

el cero, la casilla de salida

el comienzo de una vida ingenua

aire puro, versos de bienvenida

futuro, sueños, luces, ficción

alba, viento, palabras, emoción

trajiste el cielo en tu maleta

cuando te sentí por vez primera

Entre los restos hundidos de mi silencio

en el grito callado de mi alma herida

en el azar de mi soledad superviviente

en la mirada hipnótica de mis miedos

En aquellos lugares me encontré contigo

y me dijiste: durará mil años

la distancia es corta y posible

si no pierdes fuerzas mirando atrás

Me regalaste una entrada

para asistir al resto de mi vida

y no sé si podrás acompañarme

en el camino que abriste para mí

porque mi maleta pesa demasiado

a pesar de la libertad y la paz

que me entregaste

sin pedirme

nada

a cambio


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Verte

Published by Alejandro Nieto Alonso under on 29.8.09

Verte me produce vértigo, un instante en el que pierdo el control,
una espiral que me empuja a la pena inmensa,
al abismo del olvido, a la abrasadora certeza de no conocerte,
de no saber más que tu nombre, tu rostro y un pasado irreal.
"Ahora sí, pienso quedarme hasta el fin", palabras superficiales
y huecas que resuenan en mi estómago como luciérnagas ciegas.
Qué más da ya si cuando te veo tiemblo, si verte me revienta
el corazón en eterno off, si desmorona mis reproches planeados
durante noches de insomnio ardiente.


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Nadie más que yo

Published by Alejandro Nieto Alonso under on 28.8.09

Un abrazo. Un tierno, largo y sincero abrazo. El más profundo y real que me dieron nunca. Quizá fuera un sueño, o quizá una pesadilla pactada entre el diablo y el tiempo para mi sufrimiento ulterior y eterno. La verdadera razón de ese abrazo ya se me escapa entre los dedos de la maldita fugacidad. ¿Qué pasó aquella noche? ¿Qué viste en aquel lugar? ¿Qué sentiste junto a mí? ¿Algo que ya no sirve? ¿Caduco como las estaciones y los meses? Puede ser que no lo veas, y seguramente ya no lo creas, pero aquel abrazo significó un antes y un después en mi vida. La ternura se me clavó como un dardo, y ahí sigue. El dardo haciendo sangre en lo más hondo del corazón, a la espera de cualquier movimiento brusco para, con una punzada, recordarme aquel maravilloso abrazo.

Sí, eran otros tiempos, yo era más joven, menos evolucionado, más sentido y sutil a los cambios. Y no me di cuenta de que el refugio se vino abajo tras la tormenta de inconformismos, cambios de humor e incluso de fe. La confianza se gana. Eso digo siempre. Aquel abrazo sirvió para confiar en algo más grande que dos personas, quizá tan enorme que nunca pudimos abarcarlo. Sí pude abarcarte aquella noche. En un abrazo que duró cien años. A veces lo recibo de nuevo, en sueños, y es como si reviviera otra vez aquella brisa cálida de aquel bullicio extraño. Oigo de nuevo palabras que sólo nosotros escuchábamos. Siento que te protejo de nuevo, que te arrullo otra vez, que invento sueños para dos, que escribo sólo para ti, que te beso entre tus brazos, que beso tu pelo otra vez en un abrazo eterno e infinito…

Puede ser que no lo veas, bien lo sabe dios…

Tú no lo sabes

Published by Alejandro Nieto Alonso under on 21.8.09
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Cada noche sueño
aunque tú no lo sabes
Me tumbo en mi lado de la cama
y te espero mientras tiemblo
o imagino aquel viaje juntos
en el que yo te pedí que te casaras
conmigo, con lo que queda de mí
Pero eso, tú no lo sabes

Cada mañana despierto y observo tu reloj
el que abandonaste como burla sutil
Me dejaste el tiempo, eterno,
enemigo y absurdo
tiempo pesado, tiempo perdido, tiempo inútil
sin tu presencia
Pero eso tú no lo sabes

Cada tarde me asombro de la fugacidad
de los años pasados, lloro en cada
pasillo que recorrías, en los que reías,
en cada instante podrido del futuro,
por lo no vivido, por las arrugas
de un destino extraño y repudiado
en el que yo ya no creo
Pero tú ya no ves mis lágrimas
tú ya no lo sabes

Cada noche vuelvo a dormirme
junto al vacío, como un precipicio
al que desearía caer
como una nube donde quisiera saltar
pero tú ya no estás
para saber lo que hago y lo que digo
tú ya no sabes lo que sueño
ni lo que pienso, no ves lo que veo
ni sientes el terrible dolor
de tu propia ausencia

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