Diario de una resurrección

Huellas, recuerdos y sonidos

Como un fan

Published by Alejandro Nieto Alonso under , , on 5.3.09

No podía faltar en la banda sonora de mi vida. Sé que empecé, en mi primera adolescencia, escuchando a Led Zeppelin, a Siniestro Total, a Ilegales, a Barricada, Guns n’ Roses, Metallica… Me gustaban. No puedo negarlo. Si querías pertenecer a una tribu y no ser un excluído tenías que escuchar ese tipo de música y ocultar que también escuchabas a Hombres G (algún día hablaré de ellos), a Sabina, a Serrat, a Perales (sí a Perales), a Bon Jovi, a Mecano, a Tears for fears, a OMD y a Elton John, entre otros muchos. El oído y, sobre todo, el conocimiento, la percepción y la sensibilidad, se fueron asentando lentamente, a la vez que nacía una nueva expresividad rítmica que se acoplaba mejor a mi manera de evolucionar. Los solos de guitarra brutales de Led Zeppelin o los más dulces pasajes de Dire Straits pasaron a coger polvo en uno de los últimos estantes del rincón musical de mi cabeza.

No me averguenzo de escuchar a La Casa Azul, tampoco de haber sido un apasionado de Siniestro Total o Barricada. Pero en las canciones de mi vida no hay hueco para ‘Ayatola no me toques la pirola’ o ‘No hay tregua’. Ya no me llenan a pesar de haberlas escuchado con una pasión real y sincera.

Pero La Casa Azul es un vehículo que expresa mejor mis sentimientos. Tiene grandes canciones y en todos ellos la dualidad es su mejor arma. Por un lado su música divertida, pop, efervescente y rítmica, que a la mayoría de la gente echa para atrás en cuanto suenan dos compases. Y por otro sus letras, de una amargura que choca con la música. Letras siempre plagadas de adolescencia eterna, de amores imposibles, de desengaños, de decepciones y de una sensibilidad juvenil que a mí siempre me recuerdan episodios concretos de mi vida. Su paralelismo conmigo es el billete que me hace volar a su lado. El pánico atroz a los escenarios de Guille Milkyway, el único componente de La Casa Azul, su falta de confianza disfrazada con el patetismo de sus letras y sus continuas alusiones a sus amores platónicos y sus fracasos me convierten en el personaje de sus canciones. Y eso ya es mucho.

Como un fan fue la primera canción que escuché de La Casa Azul. Y quedé impactado. Así sigo desde hace ya tres años. Sé que me tachareis de loco si afirmo que mi evolución musical debía pasar por este punto tarde o temprano. Pero si amas el ‘Barco a Venus’ de Mecano por qué no puedes emocionarte con las trompetas y trombones que dan aliento a ‘Como un fan’ en algunos de los pasajes de esta extraordinario canción.

Además, el desamor es mi especialidad. No hay nada más pop que enamorarte de alguien que pasa de ti, que te toma a risa, a juego, y llegas a un punto en el que te conviertes en su particular fan. Una estrella inaccesible que se divierte a tu costa. Ella jugaba y tú te enamorabas.

¿No te ha pasado? Pues a mí sí.



¿Qué quieres que te diga?
¿Que mi vida va genial...?
¿Que todo transcurre tal y como lo pensé...
tal cual, sin más?
¿Que todas mis decisiones
pasan por un autotune de aciertos...?
Qué mas da...
Si no lo vas a escuchar
 
¿Qué quieres que te diga?
¿Que escogiste lo mejor...?
¿Que ya no quedaba amor...?
¿Que no me merecías porque eras lo peor?
¿Que tengo mil ilusiones?
¿Que ya no queda ni un gramo de pena?
 
Qué mas da...
Nunca supiste escuchar
 
¿Qué quieres que te diga?
¿Que el tiempo va a mejorar?
¿Que el gobierno esta fatal?
¿Que el barça hoy ha vuelto a pinchar?
 
¿Qué quieres que te diga?
Que sin ti no puedo más,
Que mi vida se rompió cuando te fuiste sin pensar que...
 
Nunca, nunca más me iba a recuperar
Porque cuando tu jugabas yo creía
Que lo que hacías era amar
Y mientras,
Yo me enamoraba como un fan
De tu voz, de tus amigos, de tu ropa
Y de tu manera de mirar
 
¿Qué quieres que te diga?
Que prefiero pasear por la playa
Y escuchar a Billy Joel o quizás a Ben Folds Five
Porque sé que tu los odiabas
No eran suficientemente indies
Qué mas da...
Tu siempre fuiste lo más
 
¿Qué quieres que te diga?
¿Que el trabajo no esta mal?
¿Que cerraron el local donde solíamos tocar?
¿Que quieres que te diga?
Que me arrancaste el corazón
Y hoy se te ocurre venir a pedir perdón
Después de un siglo o dos...
 
 
Por cierto, no puedo por menos que poneros otro video de otra canción que me apasiona. Con las mismas texturas que la anterior.


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