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pensamientos
on 29.8.09
Verte me produce vértigo, un instante en el que pierdo el control, una espiral que me empuja a la pena inmensa, al abismo del olvido, a la abrasadora certeza de no conocerte, de no saber más que tu nombre, tu rostro y un pasado irreal. "Ahora sí, pienso quedarme hasta el fin", palabras superficiales y huecas que resuenan en mi estómago como luciérnagas ciegas. Qué más da ya si cuando te veo tiemblo, si verte me revienta el corazón en eterno off, si desmorona mis reproches planeados durante noches de insomnio ardiente.
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Sonidos
on 28.8.09
Un abrazo. Un tierno, largo y sincero abrazo. El más profundo y real que me dieron nunca. Quizá fuera un sueño, o quizá una pesadilla pactada entre el diablo y el tiempo para mi sufrimiento ulterior y eterno. La verdadera razón de ese abrazo ya se me escapa entre los dedos de la maldita fugacidad. ¿Qué pasó aquella noche? ¿Qué viste en aquel lugar? ¿Qué sentiste junto a mí? ¿Algo que ya no sirve? ¿Caduco como las estaciones y los meses? Puede ser que no lo veas, y seguramente ya no lo creas, pero aquel abrazo significó un antes y un después en mi vida. La ternura se me clavó como un dardo, y ahí sigue. El dardo haciendo sangre en lo más hondo del corazón, a la espera de cualquier movimiento brusco para, con una punzada, recordarme aquel maravilloso abrazo.
Sí, eran otros tiempos, yo era más joven, menos evolucionado, más sentido y sutil a los cambios. Y no me di cuenta de que el refugio se vino abajo tras la tormenta de inconformismos, cambios de humor e incluso de fe. La confianza se gana. Eso digo siempre. Aquel abrazo sirvió para confiar en algo más grande que dos personas, quizá tan enorme que nunca pudimos abarcarlo. Sí pude abarcarte aquella noche. En un abrazo que duró cien años. A veces lo recibo de nuevo, en sueños, y es como si reviviera otra vez aquella brisa cálida de aquel bullicio extraño. Oigo de nuevo palabras que sólo nosotros escuchábamos. Siento que te protejo de nuevo, que te arrullo otra vez, que invento sueños para dos, que escribo sólo para ti, que te beso entre tus brazos, que beso tu pelo otra vez en un abrazo eterno e infinito…
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Poesía
on 21.8.09
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Cada noche sueño aunque tú no lo sabes Me tumbo en mi lado de la cama y te espero mientras tiemblo o imagino aquel viaje juntos en el que yo te pedí que te casaras conmigo, con lo que queda de mí Pero eso, tú no lo sabes
Cada mañana despierto y observo tu reloj el que abandonaste como burla sutil Me dejaste el tiempo, eterno, enemigo y absurdo tiempo pesado, tiempo perdido, tiempo inútil sin tu presencia Pero eso tú no lo sabes
Cada tarde me asombro de la fugacidad de los años pasados, lloro en cada pasillo que recorrías, en los que reías, en cada instante podrido del futuro, por lo no vivido, por las arrugas de un destino extraño y repudiado en el que yo ya no creo Pero tú ya no ves mis lágrimas tú ya no lo sabes
Cada noche vuelvo a dormirme junto al vacío, como un precipicio al que desearía caer como una nube donde quisiera saltar pero tú ya no estás para saber lo que hago y lo que digo tú ya no sabes lo que sueño ni lo que pienso, no ves lo que veo ni sientes el terrible dolor de tu propia ausencia
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Recomendaciones
on 12.8.09
"Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta".
Frase extraida del blog: El recuerdo de Venus: Explorando la naturaleza del amor y las relaciones... Fantástica página sobre todo lo que la mayoría de nosotros no podemos expresar con palabras, muy recomendable: http://recuerdodevenus.blogspot.com/
Quizá aún esté hechizado por lo que acabo de presenciar. Quizá estaba demasiado borracho. Quizá demasiado triste. O demasiado nervioso. Pero he llorado… otra vez, la enésima vez en estos siete meses. Pero esta vez fue distinto. Lo hice en público. Delante de mis amigos me derrumbé. Delante de 34.000 personas y ninguna se fijaba en mí. Sólo era uno más de los muchos que se derretían ante la poética música de Bruce. Es increíble lo que este hombre puede provocar con cuatro acordes, su voz grave y su pasión sin límite por la música y la poesía urbana. Llega al alma con sus historias de la América profunda, pero a la vez cercana porque también nos ocurren a nosotros. Son historias universales: huidas, fracasos, perdedores, inadaptados, aventureros, solitarios, viajeros, rechazos... o como la del adiós de Bobby Jean, la huida de una chica que no puede estar con los suyos porque se siente desplazada y cautiva en su propia vida en una ciudad gris y sin futuro. Yo la echo de menos. Como a Bobby Jean. No puedo ocultarlo. Lo distinto ahora es que ahora comprendo que todo el mundo es libre, y nadie puede -nadie debe- llorar la pérdida de alguien que se ha ido por propia voluntad. Así es la vida, llena de grandes fracasos de los que hay que recuperarse para poder seguir viviendo. Lo contrario nos llevaría directamente al infierno. La vida de la America de Springsteen y la mía son parecidas. La aldea global muestra pequeños ejemplos de sentimientos universales. Sin embargo, la espina que queda clavada bajo mi piel, casi hasta el alma, es que como la de Bruce con Bobby Jean: yo tampoco pude despedirme. Me hubiera gustado decirle adiós, me hubiera gustado decirle tantas cosas… que la echo de menos, que no la olvido, que siempre está presente en mis patéticos amaneceres, que aún sueño con ella, que todavía la espero o que aún lloro cuando escucho canciones como Bobby Jean….
Fui a buscarte el otro día a tu casa Tu madre me dijo que te habías ido Me dijo que yo tampoco podría haberlo evitado Que ninguna palabra habría servido Pero tú y yo nos conocemos Desde que teníamos diecisiete años Me habría gustado saberlo Me habría gustado llamarte Sólo para decirte adiós, Bobby Jean Tú me comprendías cuando todos los otros Se apartaban, me ignoraban Nos gustaba la misma música, nos gustaban los mismos grupos Nos gustaba la misma ropa Sí, nos decíamos el uno al otro que éramos los más salvajes Lo más salvaje que jamás habíamos visto Me habría gustado que me lo dijeras Me habría gustado hablar contigo Sólo para decirte adiós, Bobby Jean Caminábamos bajo la lluvia Hablando del dolor que ocultábamos al mundo Ahora no hay nadie, en ningún lugar, de ninguna manera Que pueda entenderme como tú lo hiciste Pero quizá estés en algún lugar de la carretera En algún autobús o en un tren viajando En la habitación de un motel habrá una radio sonando Y me oirás cantar esta canción Pues bien, si es así, sabrás que estoy pensando en tí Y en todas las millas que nos separan Sólo te llamo por última vez, no para que cambies de idea Sino sólo para decirte que te echo de menos, nena Buena suerte, adiós, Bobby Jean
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Poesía
on 8.7.09
¿Hablar de qué? ¿Morir cuándo? ¿Escaparme cómo? Tejí versos como brújulas de ficción, de luces apagadas como cuentos frágiles de una vida mejor, ya olvidada
Soy yo ¿eres tú? ¿Soy quien tú quisieras? O no soy nada más que muescas en una pared breve y fría
Estoy en el punto medio de una extraña paz enferma ¿Por qué esta sensación de haber perdido el tiempo? ¿Por qué este hambre de ti, de tus caricias, de tus heridas sobre mí?
¿Hablar de nosotros? Ya no hay nosotros, ni futuro ni nada Caímos sin ni siquiera un drama nos rendimos sin luchar perdimos sin saber cómo ni cuándo, ni dónde callar
Y yo quería quedarme hasta el fin Y tú querías cambiarme hasta ti Y nosotros queríamos ser uno solo Y la vida quiso que fuéramos dos uno gritando y el otro… el otro buscándose hasta la eternidad a sí mismo a una exquisita paz
No son buenos tiempos. No lo son. Esta canción puede conmigo. Es muy superior a mis fuerzas por contenerme. Y siempre termino reventado y roto por dentro. Es extraño que este grupo no tenga más repercusión. No entiendo. Han sido capaces de traer poesía al pop, un trabajo árduo y muchas veces poco reconocido. Quizá sea esa poesía la que hace que muchos se alejen de Love of lesbian. No son buenos tiempos para la poesía. Nunca lo fueron. Ahora menos.
La banda sonora de mi vida se va completando con sonidos actuales. Que nadie piense que me quedo en el pasado. Lo cierto es que el jamás no se cumplió y aquí estoy, en mis malos tiempos. Solo sin tilde y retrocediendo doce años en mi vida, un poco antes de 1999.
Esta noche no me quedo con ninguna frase de la canción.
No podría elegir ninguna porque todas me matan.
Y ahora es el dolor el que habla por mi boca.
El pop amargo es mi destino.
No son buenos tiempo. No lo son...
Hasta aquí llegó el ritual
de enfados y canibalismo estúpido.
Son demasiadas horas en vela
y nada que decir.
Descansamos nuestra espalda
en las persianas bien cerradas,
tú y yo anémicos
y a cada parpadeo calmado
intentamos dormir.
Terapias mal llevadas sin nadie
que mediara por dos histéricos, mis gritos envasados al vacío
reventaron al fin.
Y ahora congelo cada instante
sabiendo de antemano
que son los últimos
la noche en que el noventa y nueve
llegó hasta abril.
Ya no hay ganas de seguir el show,
ni de continuar fingiendo,
sólo quiero ser espectador,
relax, entertainment.
Me pregunto quién pensó el guión,
debe estar bastante enfermo,
fue el estreno de un gran director,
le caerán mil premios.
Y al subir al taxi
mis palabras son vapor de cristal
y me dejo el alma
cuando escribo en la ventana:
"que sea cierto el jamás".
¡Oh, cállate!
Y ahora relájate,
ella lo lleva bien,
está aliviada, ¿ves?,
todo ha acabado bien.
Te dice: fíjate,
mira mis manos, ¿ves?,
no pesan nada, ¿ves?,
están flotando ¿ves?.
Putas ganas de seguir el show
ni de continuar mintiendo
y en un travelling algo veloz
sale un "fin" en negro.
Me pregunto quién pensó el guión,
debe estar bastante enfermo,
fue el estreno de un gran director,
le caerán mil premios.
Y a medias del viaje,
callo a gritos
que no quieras bajar.
Y pierdo la conciencia
cuando escucho como dices:
"que sea cierto el jamás".
¡Oh, muérete!